
Estoy cansada. Fin de año ha sido muy intenso en cuanto al trabajo... mis hijos lejos de provocarme cansancio, me revitalizan... aunque cuando me convierto en caballo para que el de dos años juegue conmigo un rato, la espalda de mis años no resiste como si tuviera 15.
Aún así, darme un tiempo para el blog, y atrapar las ideas que se me vienen a la cabeza creo que es justo... y necesario.
Estos días, por distintas razones y con distintas personas ha venido a mis conversaciones el tema de “la teoría del balancín” como le he puesto yo. Que no es otra cosa que polaridad, en lenguaje gestalt.
Es increíble cómo nuestra forma de estar en el mundo se ve desequilibrada al estilo de un balancín. Los adolescentes se encuentran en pleno proceso de desarrollo del desequilibrio, porque comienzan a asomarse a veces en forma vertiginosa al extremo del balancín que no conocían. Si logran llegar al extremo, y aprender a desandar el camino, no es complicado. Si se quedan fijos en el extremo, todo podría complicarse aún más de lo que ya es por sí solo, en la vida adulta.
Aún así, darme un tiempo para el blog, y atrapar las ideas que se me vienen a la cabeza creo que es justo... y necesario.
Estos días, por distintas razones y con distintas personas ha venido a mis conversaciones el tema de “la teoría del balancín” como le he puesto yo. Que no es otra cosa que polaridad, en lenguaje gestalt.
Es increíble cómo nuestra forma de estar en el mundo se ve desequilibrada al estilo de un balancín. Los adolescentes se encuentran en pleno proceso de desarrollo del desequilibrio, porque comienzan a asomarse a veces en forma vertiginosa al extremo del balancín que no conocían. Si logran llegar al extremo, y aprender a desandar el camino, no es complicado. Si se quedan fijos en el extremo, todo podría complicarse aún más de lo que ya es por sí solo, en la vida adulta.
(continuará...)



