12 septiembre 2013

MY WAY: NIÑAS Y FLORES DE BACH.

La titulación de este posteo ni relación tiene con esa bella canción de Sinatra, no.  Algo tiene que ver con llevar la vida a nuestra manera, pero sobretodo quiero que tenga que ver con el carácter y los niños de hoy.  Incluso, -esta vez- me perdonarán pero es sobretodo acerca de las niñas.

Florencias, Matildas, Martinas, da lo mismo cómo se llamen -o tal vez no-  que de esperarlas dulces como miel, sus padres han visto convertidos en verdad aquello de las canas verdes. Cada una con su universo, y algunas recién en medio de tempranos cuatro años.

Nos pasa como padres: nuestros tiempos son limitados, sacrificar espacios personales no siempre es un ejercicio fácil y si a eso le sumamos que a veces nos parece que est@s niñ@s de hoy no quieren hacernos caso, todo se pone peor.

Entendámonos: número 1, hay que conservar la calma. Número 2, hay que conservar la calma. Número 3, hay que conservar la calma.

También hay que recordar que si bien es cierto, queremos que nuestros hijos COMPRENDAN, no siempre nos tomamos la molestia para que lo hagan.  Es más fácil enviarlos a su pieza, o darnos por vencidos dejando que hagan lo que dispusieron.  En ambos casos, tomamos esos caminos extremos que son el estilo educativo autoritario, o el estilo permisivo. Lo curioso es que todos solemos declarar que nuestra apuesta es por la comprensión y por hablar...

Aquí es donde viene el desafío más grande: TOMARSE LA MOLESTIA. Me encantan estas tres palabras juntas.  Encierran intención.

Por eso, Número 4, saber qué quiero dejar claro.
Cuando sabemos qué queremos que nuestr@ hij@ entienda, podemos cumplir con un objetivo.  No siempre nos hará caso, razón por la que podemos prohibirle que disfrute eso que le gusta tanto: nuestra compañía, nuestros besos, el cuento de la noche.  Aunque el hecho de que no haga caso, no quiere decir que no lo haya comprendido, sino que habrá una próxima vez en que si lo haga.


Bueno aquí también es cuando nos encontramos con algunos caracteres complejos de llevar, esos que son "my way", y el ingrediente a considerar hoy, además de los cambios que pueden hacer los padres, incluye el uso de esencias florales, Flores de Bach.

Entonces, tenemos papás que saben lo que quieren de estos angelitos, que les tendrán paciencia, los tratarán con respeto -porque es la mejor forma de enseñar acerca del respeto-  y cuando no les hagan caso, les privarán de aquello que les gusta mucho, para lo cual hay que TOMARSE LA MOLESTIA de conocer a l@s hij@s.

Y acerca de la ayuda para los niñ@s, para que disminuyan su ansiedad, su impaciencia, su descontrol, su testarudez, su capacidad para aprender de la experiencia, entonces, opto por flores como impatiens, vervain, cherry plum, chesnut bud y por último, holly, para esas emociones más disfóricas que no nos dejan ver el amor.

Entonces, ¡buena suerte!

29 agosto 2013

DE LAS PIEZAS DEL ROMPECABEZAS DE LA VIDA

Yo comprendo que no resulta fácil, que el ejercicio del desapego es eludido de muchas formas.
Me aferro a las personas, a las cosas, a los afectos, a las sensaciones, al deseo de triunfo, y de pronto nos parece que tantas cosas se derrumban... cuando nos sentimos despojados, rechazados, malheridos...

Me detengo. El sólo hecho de mencionar estas palabras me remece.

Respiro.

Me pienso como si la vida me hubiera dado una pieza del rompecabezas.  No la puedo juzgar.  No caigo en el juego de considerarla buena, mala, la mejor o la peor.  Es la pieza que la vida me da... y que sólo cobra sentido cuando respeto esa vivencia como LO QUE ES. Me deshago de juzgarla y sigo viviendo mi vida.  No me despojo, no me rechazo, no me hiero... porque nadie "me" despoja, ni "me" rechaza, ni "me" hiere. Sólo YO.

Y tomo mi pieza del rompecabezas... y sigo en este espacio que llamamos Vida.



22 julio 2013

LA CANCIÓN DEL ALMA. Tolba Phanem,mujer, poeta africana.

Cuando una mujer, en algunas tribus de África, sabe que está embarazada, va al bosque con algunas amigas y juntas oran y meditan hasta que pueden oír la canción del niño concebido.

Saben que cada alma tiene sus propias vibraciones y éstas expresan el sabor y la finalidad del nuevo niño. Cuando las mujeres sintonizan la melodía de la canción la cantan y la cantan. Después vuelven a la tribu y se la enseñan a todos sus miembros.

Cuando el niño nace, la comunidad se reúne y le cantan su canción. Más tarde, cuando el niño comienza su educación, el pueblo se reúne y canta la canción del niño. Cuando pasa los ritos de iniciación a la vida adulta y cuando contrae matrimonio la persona oye su canción. Finalmente cuando el alma va a dejar este mundo, la familia y el pueblo se reúnen por última vez alrededor de su cama y le cantan su canción.

En esta tribu africana hay otra ocasión en la que todos cantan al niño. Si a lo largo de su vida esta persona comete un crimen o un acto antisocial, el individuo es llamado al centro del pueblo y todos formando un gran círculo le cantan su canción.

La tribu reconoce que la corrección por la conducta antisocial no tiene que ser un castigo sino un acto de amor y el recordatorio de su identidad. Cuando uno reconoce su propia canción, no tiene deseo ni necesidad de hacer nada que perjudique a los otros.

Un amigo es alguien que conoce tu canción y te la canta cuando la has olvidado.

Los que te quieren no se dejan engañar por tus errores o por la imagen negativa que tienes de ti mismo. Recuerdan tu belleza cuando te sientes feo; tu inocencia cuando te sientes culpable y tu finalidad cuando te sientes confundido.

La vida tiene que recordarnos siempre cuando estamos en sintonía con nuestra canción original y cuando no lo estamos.

15 julio 2013